martes 4 de mayo de 2010

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON EDWARD Y JACOB?

Definitivamente es primavera. Sí, ya sé que hace varias semanas que famélicas modelos pasean sus lánguidos cuerpos de 30 kilos vaporosamente envueltos en vestiditos de flores por los anuncios de El Corte Inglés, pero para mí la llegada de la primavera está marcada por un instinto más profundo que el de las aves migratorias o el de la estrategia comercial de Ramón Areces: me ha vuelto la libido.




Sí, habéis oído bien, me torturan de nuevo los pensamientos lúbricos, encerrados por tantos meses en las cavernas de la hibernación.


Y esta temporada se presentan en una nueva y perturbadora forma para atormentar mi ya maltrecha salud mental/sexual: lo que podríamos llamar la fantasía Teen & Tena Lady. Parece que ni en eso soy original. La cosa está de moda y hasta tiene un nombre: soy una “cougar” (en potencia, eso sí).

Como casi todo en el universo, es una cuestión matemática. Veréis… si los 40 son los nuevos 20, y yo voy a cumplir 36, eso me deja en unos 16, ergo es totalmente lógico que me haya enganchado a la saga “Crepúsculo” y me encuentre en la complicada disyuntiva de escoger para mis fantasías entre el vampírico perfil marmóreo de mandíbula imberbe y el bronceado torso del efebo longchaniano (no, si ya sé que es una racionalización barata para justificar un comportamiento infantil e inaceptable, pero el que esté libre de pecado…).


"Edward, darling, que se me escapa el pis..."

Si escoger es renunciar, ¿entonces por qué elegir si nos podemos quedar con los dos? ¿Os imagináis que estupendo para alternarlos según la estación como si fueran uno de esos colchones con lado de invierno y lado de verano? ¿Será esto lo que llaman “amor crepuscular”? Me podéis parar cuando empiece a parecerme al Dirk Bogarde de “Muerte en Venecia”…

Aunque os digo que la cosa está clara: esta primavera se llevan los jovencitos, como se llevan las gafas de pasta o las sandalias de cuña. No hace falta que os mencione a Kutcher y su pareja, la ahora más que nunca Gimme Moore, o la no-tan-nueva-y-pelín-reaccionaria serie de Courtney Cox; para mí el buque insignia de las cougar es y será Samantha Jones, esa working girl capaz de enamorar a un absolut cachas, curarse el cáncer y tomarse unos Cosmopolitan sin despeinarse las canas del pubis.

"Este mozo me va a pegar con todo..."

Parece que ya hay una barrera menos que nos separa de los hombres: todos babeamos al contemplar la rotunda e implacable belleza de la juventud. Y en verdad os digo, hermanos, que si pueden conducir, los puedes seducir. ¿Verdad, Mrs. Robinson?